Ningún paso adelante; dos pasos atrás. La desaparición de la evalución institucional
Resumen
Hace más de una década R. Stake (1980)1 nos advertía sobre el incierto futuro que aguardaba a la evaluación institucional, o más exactamente a la evaluación de programas sociales y educativos. Lo que entonces vislumbraba y presentía, y ahora es notoria mente evidente, se encuentra en un marcado cambio de rumbo en el papel, sentido y constitución de la evaluación como disciplina académica y como práctica sacio-política.












